<p>Depósitos y camisetas, cascos y herramientas, caligrafías y fotografías: el taller está lleno de recuerdos y todo tipo de elementos asombrosos, o mejor dicho, del caos ordenado de forma maravillosa de Shinya Kimura; uno de los customizadores más demandados del mundo, y uno de los más interesantes. Al año no salen más de dos o tres motos de sus sagradas instalaciones. No en vano, en sus creaciones se centra siempre en una única modificación y vive solo para el proyecto. El flow y la armonía, así como el wabi-sabi propio de la estética japonesa juegan un papel decisivo en este sentido. La pátina y el haber vivido mucho que caracteriza a las motos más antiguas son tan importantes para él como los rasgos característicos del futuro conductor. Y no se detiene hasta conseguir la obra perfecta. Lo más emocionante es que esta vez Shinya tiene una flamante R 18 en su taller y el conductor no es ni más ni menos que él mismo. </p>
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